Yin Yoga

La práctica silenciosa

ACERCA DE YIN YOGA

ENTRÉGATE A LA EXPERIENCIA

Yin Yoga es una práctica de yoga de origen Taoísta que se centra en las partes más profundas de nuestro cuerpo, las que se encuentran más cerca de nuestro núcleo, específicamente los huesos y el tejido conectivo. A diferencia de los músculos, que son las partes más yang (las que agradecen el movimiento y la repetición), el tejido conectivo (ligamentos, tendones y fascia) necesita ser estimulados de una manera más suave y gentil, ahí es donde Yin Yoga actúa.

Las posturas se practican en el suelo y se mantienen en la quietud durante lapsos de tres a cinco minutos. La intención es adentrarnos en este espacio en donde encontramos nuestra primera resistencia y quedarnos ahí quietos observando y respirando esa frontera donde estamos causando un estrés controlado en las articulaciones, provocando con ello la regeneración de nuevo tejido y una mayor movilidad articular. El tiempo sugerido de mantener la postura es de 3 a 5 minutos y hasta más tiempo, sin embargo, se es completamente libre de salir de la postura en cuanto el cuerpo así lo pida. Este tiempo puede ir variando tanto de persona a persona como de sesión en sesión. Para conocer, aceptar y trascender  nuestros propios límites hay primero que permitirse entrar en la profundidad de la experiencia  mente-cuerpo a través de la respiración y la atención plena.

La práctica de Yin Yoga enriquece la calidad y el balance del Chi/Prana a través de la estimulación de los puntos donde éste se suele bloquear o estancar, localizados principalmente en las articulaciones. Al permitirnos bajar el ritmo y estar ahí más tiempo, se le da al cuerpo la oportunidad para desbloquear, liberar y entregarse completamente a la experiencia. Mediante una actitud de aceptación relajada combinada con una atención consciente se logran reducir drásticamente los niveles de estrés (cortisol) balanceando el desequilibrio del sistema  nervioso, logrando que todo nuestro sistema se descargue y procese adecuadamente traumas físicos y emocionales alojados en la memoria del cuerpo energético, en especial la de la zona pélvica.

Yin yoga no es un sustituto de forma más yang de yoga o de ejercicio más dinámico, sino un complemento, ayudando a traer el equilibrio a nuestras vidas. A medida que envejecemos, nuestro rango natural de movimiento se va reduciendo debido a la disminución en la lubricación de las articulaciones. Esta es la razón por la que Yin yoga también es un excelente complemento a una práctica “yang” o más activa de ejercicio físico, ayudando a prevenir los problemas causados por la rigidez y la falta de movilidad articular, promoviendo que los tejidos que se hayan degenerado se regeneren  a través del flujo adecuado de Chi. Lograr envejecer manteniéndonos flexibles es, entre otras, una muy buena razón para querer practicarlo siempre.

La práctica de Yin yoga también nos puede ayudar a desarrollar una práctica de meditación consciente. La practica de Mindfulness significa prestar atención plena y aceptar: estar completamente presentes en la experiencia del aquí y del ahora. Al entrar en una postura yin, tenemos una excelente oportunidad estar muy atentos a todas nuestras sensaciones, a la respiración, a los pensamientos y emociones que se vayan presentando,  siempre de manera no juiciosa, gentil y compasivamente.

 

Yin yoga es la practica de la autoaceptación consciente de quienes somos en el eterno presente.

La esencia del Yin Yoga está en la aceptación consciente de cómo nos encontramos en este momento, dando al cuerpo el tiempo y la oportunidad para abrirse e invitarnos a ir más profundo, prestando especial atención a la respiración para influir en la forma en que fluye el Chi o Prana, que es la energía vital que circula por los meridianos del cuerpo.

Aprenderás la teoría y la práctica de Yin Yoga al tiempo que obtendrás una comprensión básica del sistema de meridianos chino y del sistema de chakras del cuerpo humano. También descubrirás cómo nuestras diferencias anatómicas básicas afectan nuestras posturas de yoga, ya sea por la compresión o por tensión, lo que nos ayuda a dar un sentido de autoaceptación a los alcances y limitaciones de nuestra práctica sin lastimarnos.

¿ PORQUÉ ALGUIEN QUERRÍA PRACTICARLO ?

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Yin Yoga trabaja sobre el tejido conectivo (fascia, ligamentos y tendones) ubicado principalmente en las articulaciones, promoviendo el flujo de energía a través de los canales, nadis o meridianos, que recorren todos los tejidos de nuestro cuerpo.

Yin Yoga

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Tengo 30 años practicando Yoga y 5 facilitando.

Mi formación proviene del Hatha Yoga y posteriormente una especialización en Yin Yoga. Mis clases incluyen asanas en movimiento lento, asanas sostenidas durante periodos largos de tiempo, meditación consciente y pranayama.

Toco alguna raga sanadora en la Dilruba, Tamboura, Swarmandal o shruti box.

Mi estilo de clases es apta para todos los niveles, mi enfoque es en el silencio interior, la relajación en la postura y la respiración. En el desarrollo de la capacidad de auto observación y de la autoaceptación de quienes somos aquí y ahora.

LUISA FERNANDA MARTÍNEZ DEL CAMPO

La esencia del Yin Yoga está en la aceptación consciente de cómo nos encontramos en este momento, dando al cuerpo el tiempo y la oportunidad para abrirse e invitarnos a ir más profundo, prestando especial atención a la respiración para influir en la forma en que fluye el Chi o Prana, que es la energía vital que circula por los meridianos del cuerpo.

 

Yin yoga no es un sustituto de forma más yang de yoga o de ejercicio más dinámico, sino un complemento, ayudando a traer el equilibrio a nuestras vidas. A medida que envejecemos, nuestro rango natural de movimiento se va reduciendo debido a la disminución en la lubricación de las articulaciones. Esta es la razón por la que Yin yoga también es un excelente complemento a una práctica “yang” o más activa de ejercicio físico, ayudando a prevenir los problemas causados por la rigidez y la falta de movilidad articular, promoviendo que los tejidos que se hayan degenerado se regeneren  a través del flujo adecuado de Chi. Lograr envejecer manteniéndonos flexibles es, entre otras, una muy buena razón para querer practicarlo siempre.

 

La práctica de Yin yoga también nos puede ayudar a desarrollar una práctica de meditación consciente. La practica de Mindfulness significa prestar atención plena y aceptar: estar completamente presentes en la experiencia del aquí y del ahora. Al entrar en una postura yin, tenemos una excelente oportunidad estar muy atentos a todas nuestras sensaciones, a la respiración, a los pensamientos y emociones que se vayan presentando,  siempre de manera no juiciosa, gentil y compasivamente.

 

Yin yoga es la practica de la autoaceptación consciente de quienes somos en el eterno presente.

Aprenderás la teoría y la práctica de Yin Yoga al tiempo que obtendrás una comprensión básica del sistema de meridianos chino y del sistema de chakras del cuerpo humano. También descubrirás cómo nuestras diferencias anatómicas básicas afectan nuestras posturas de yoga, ya sea por la compresión o por tensión, lo que nos ayuda a dar un sentido de autoaceptación a los alcances y limitaciones de nuestra práctica sin lastimarnos.

Yin Yoga es una práctica de yoga de origen Taoísta que se centra en las partes más profundas de nuestro cuerpo, las que se encuentran más cerca de nuestro núcleo, específicamente los huesos y el tejido conectivo. A diferencia de los músculos, que son las partes más yang (las que agradecen el movimiento y la repetición), el tejido conectivo (ligamentos, tendones y fascia) necesita ser estimulado de una manera más suave y gentil, ahí es donde Yin Yoga actúa.

 

Las posturas se practican en el suelo y se mantienen en la quietud durante lapsos de tres a cinco minutos. La intención es adentrarnos en este espacio en donde encontramos nuestra primera resistencia y quedarnos ahí quietos observando y respirando esa frontera donde estamos causando un estrés controlado en las articulaciones, provocando con ello la regeneración de nuevo tejido y una mayor movilidad articular. El tiempo sugerido de mantener la postura es de 3 a 5 minutos y hasta más tiempo, sin embargo, se es completamente libre de salir de la postura en cuanto el cuerpo así lo pida. Este tiempo puede ir variando tanto de persona a persona como de sesión en sesión. Para conocer, aceptar y trascender  nuestros propios límites hay primero que permitirse entrar en la profundidad de la experiencia  mente-cuerpo a través de la respiración y la atención plena.